Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar

¿Qué opinas del metaverso?

Esa simple pregunta me la lanzó la gran Concepción Campos Acuña en una cena informal con motivo del IV Congreso de Mujeres en el Sector Público, si bien la ingeniera informática que llevo dentro ya tenía una respuesta a la cuestión, el debate y comentarios surgidos en la mesa en torno a este asunto me han llevado a profundizar en mi creencia.

Poco podía imaginar Neal Stephenson en 1992 que el término metaverso, acuñado en su novela Snow Crash para designar un mundo en línea por el que deambulan personas utilizando avatares digitales, se convertiría en una palabra de uso habitual en en siglo XXI. Mark Zuckerberg, CEO de Facebook, ha contribuido en gran medida a que el metaverso se encuentre en estos momentos en boca de todos al anunciar en octubre de 2021 de manera oficial que los metaversos iban a ser parte fundamental de la compañía, llegando incluso a cambiar el nombre corporativo de la empresa de Facebook a Meta Platforms.

Escuchamos metaverso una y otra vez sin conocer quizá su significado, sería conveniente tener una definición del término que nos permita saber de qué hablamos exactamente. Dentro de las múltiples descripciones que intentan aclarar el concepto me gusta por su sencillez la ofrecida por Yúbal Fernández en su artículo “Qué es el Metaverso, qué posibilidades ofrece y cuándo será real”:

“El Metaverso es un mundo virtual, uno al que nos conectaremos utilizando una serie de dispositivos que nos harán pensar que realmente estamos dentro de él, interactuando con todos sus elementos. Será como realmente teletransportarse a un mundo totalmente nuevo a través de gafas de realidad virtual y otros complementos que nos permitirán interactuar con él.”

Si habéis visto películas como Avatar de James Cameron o Matrix de las Hermanas Wachowski podéis haceros una idea clara de lo que estamos hablando, vivir una vida completa en un mundo totalmente diferente al que conoces hasta el momento.

Este nuevo universo ya es habitual para las generaciones que han nacido con la tecnología, conocen su funcionamiento, saben que pueden comprar con dinero real ropa, habilidades o armas para sus avatares de los video-juegos, han ido a algún concierto y esperan con ilusión la apertura de determinada tienda de ropa que les permita una mejor experiencia a la hora de actualizar su vestuario. Ven con cierta naturalidad tener un avatar que les permita vivir una vida nueva en un mundo distinto que no se rige por las normas que cubren su vida diaria.

Hasta aquí todo suena bien, pero, dejando fuera cuestiones tecnológicas, me surgen dudas como las siguientes para las que de momento no he encontrado respuesta:

  1. Nuestro avatar en el metaverso ¿tiene identidad digital propia?, ¿estará relacionada con mi identidad en el mundo real?
  2. Si tenemos más de un avatar ¿cada uno tendrá su propia identidad o compartirán la misma? ¿Podríamos tener una identidad en el mundo real y varias en el digital?
  3. Las empresas que realicen actividades comerciales en el metaverso ¿pagan impuestos? Y si los pagan ¿dónde lo hacen? Las fronteras físicas no creo que sirvan ahí dentro.
  4. ¿Qué pasa con nuestros datos personales en esa nueva realidad? Al unir el mundo virtual con el físico, por ejemplo al comprar algo en el metaverso que nos lo traen a casa, iremos dejando información personal ¿en manos de quién? Si nuestro avatar puede saltar de un metaverso a otro nuestra información ¿viajará con él?
  5. Al pasear virtualmente por una ciudad entendemos que sus calles son iguales que las del mundo real o al entrar en un museo que sus obras se corresponden con las que veríamos in situ pero ¿podemos estar seguros de que es así? ¿Quién se encarga de garantizar esa información? ¿Los ayuntamientos?, ¿les pagarán por ello?
  6. Teniendo en cuenta nuevos delitos nacidos con las redes sociales como el ciberacoso ¿serán perseguidos en el metaverso?, ¿con qué medios?, ¿quién y cómo garantizará la seguridad?

En este punto creo que las administraciones debemos tomar conciencia de lo que se avecina a corto-medio plazo. Si nosotros no entramos cuanto antes en el metaverso otros se encargarán de poner las normas y de liderar el uso del mismo, debemos ser el motor impulsor de esta nueva realidad futura. La administración ha de marcar las reglas del juego antes de que sea demasiado tarde y el metaverso quede regulado por los intereses de un puñado de empresas.

Sin embargo, aunque esperamos para este año la puesta en marcha de la Agencia Española de Supervisión de la Inteligencia Artificial, materias más actuales como la IA o los algoritmos que ya toman decisiones que conciernen a toda o parte de la población se encuentran aún sin regular. Esta situación debería resolverse antes de adentrarnos en cuestiones de futuro. Estaría bien que los algoritmos que gestionan lo público fueran de código abierto, públicos en su totalidad para que todas las personas pudieran acceder a ellos, verificarlos, comprobarlos y mejorarlos si quisieran, aumentando con ello la calidad del servicio y la rendición de cuentas. Habrá que ver cómo actua la Agencia.

Es comprensible la inquietud por tomar la delantera en la regulación del metaverso, un futuro mundo virtual que debería tener unas normas que salvaguarden los derechos e intereses generales. Se entiende a su vez la curiosidad que provoca dentro de la administración pública esta nueva forma de relacionarnos con sus potenciales posibilidades en turismo, servicios sociales, urbanismo, sanidad o educación. Lo que cuesta asimilar es la creación de metaversos institucionales que ofrezcan servicios a la ciudadanía cuando aún no podemos brindar la posibilidad de que todas las personas se relacionen electrónicamente con la administración. Los recursos humanos, tecnológicos y monetarios que supone el metaverso serían más eficientes en otro campo.

Ante poblaciones que no disponen de conexión a internet, ciudadanía con escasos recursos y conocimientos tecnológicos, nos adentramos en un mundo sólo apto para un sector concreto de la población. El metaverso no está al alcance de cualquier economía. ¿Merece la pena la inversión pública en esta materia? ¿No sería mejor terminar lo empezado? ¿Dónde está el que nadie  se quede fuera?

Ya lo dice el refranero popular “Quien mucho abarca poco aprieta”. Antes de adentrarnos en mundos virtuales mejor terminar lo que tenemos entre manos en nuestro mundo real: que se puedan realizar todos los trámites on-line, que internet llegue a todas partes, que nadie se quede fuera, que el lenguaje se entienda, que se reduzcan los plazos, que interoperemos, que los datos sean abiertos, que rindamos cuentas, que la administración electrónica sea una realidad.

En un mundo más y más digitalizado las personas demandan cada vez más el trato humano en nuestras PYMEL, nuevas competencias como la escucha activa, la asertividad o la empatía se vuelven fundamentales en nuestras organizaciones. Esta conexión humana que se convertiría en virtual ¿nos acerca a la ciudadanía?, ¿transmite confianza?, ¿nos hace progresar como sociedad o nos individualiza y separa cada vez más?

El metaverso de momento sigue siendo una posibilidad de futuro, una posibilidad que como otras muchas que se las prometían puede no llegar a ser tan potente como se vaticina. Debemos ir pensando en su regulación y en cómo puede afectarnos, analizar sus posibilidades y riesgos, prepararnos para lo que pueda venir pero no lanzarnos directamente a ello en nuestro afán por ser los más modernos, atrevidos e intrépidos.

Vivir en el futuro nos desconecta en cierta manera del presente y de las necesidades actuales que demanda nuestra sociedad, debemos escuchar lo que nos piden y terminar lo que empezamos. No tenemos máquina del tiempo para ver qué ocurrirá dentro de 20 años pero sí sabemos qué está ocurriendo ahora, con la mirada puesta en el futuro, analizando lo que está por llegar dediquemos nuestros esfuerzos al presente, a la ciudadanía de hoy que es la que ahora mismo nos necesita.

Anuncio publicitario

2 comentarios sobre “¿Qué opinas del metaverso?

Agrega el tuyo

    1. Efectivamente el propósito ha de ser claro y el compromiso por alcanzarlo también ha de serlo. Debemos tener claro el objetivo y perseverar hasta conseguirlo, terminar lo que hemos empezado con la administración electrónica debería ser ahora nuestra prioridad.
      Jaime con su trabajo nos ayuda a llegar a ese objetivo 😉

      Le gusta a 1 persona

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Web construida con WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: